La jaguara que llora

El proceso creativo de la intervención de esta chaqueta fungió como una antorcha que iluminó mi camino de crecimiento personal, mi vida espiritual y mi proceso de sanación en un momento de transición. A simple vista yo estaba bien de salud pero me costaba gestionarme internamente y tenía muchas dificultades para sobrellevar cualquier carga de estrés.

Los motivos de mi mal estar tienen que ver con los sueños rotos y un cambio abrupto en mi proyecto de vida. En septiembre de 2017 me fui a estudiar un doctorado en arte en la ciudad de Toulouse Francia. A mis 31 años viajé con mi maleta llena de sueños al ser la primera persona de mi familia con el privilegio de estudiar y vivir fuera del país. Solo llegar a Toulouse empecé inducción y al tercer día empecé a cuidar de una persona mayor hemipléjica, con la que viví  los 6 primeros meses y continue trabajando 9 meses más. Como estudiante trabajadora conocí la crueldad, la humillación, y el abuso de poder por parte de mis empleadores, sin derecho a defensa por ser migrante. Me quedé porque tenía deudas que contraje en Colombia además de que mi francés era muy básico para acceder a otros empleos. 

Sin tener el respaldo familiar renuncié a mi trabajo como cuidadora porque me cansé de ser berraca y ser fuerte, de sentirme privilegiada por vivir y estudiar fuera del país. Esa mentalidad que me recitaba mi familia cuando les compartía mis dificultades contribuyó a excederme con mi salud mental y física. Para llegar a la renuncia del trabajo y posteriormente del doctorado tuve que hacer acopio de una fuerza que no tenía, por fortuna tuve el respaldo moral de las amigas verdaderas a lado y lado del planeta. Una tarde que estaba cuidando de esta mujer mayor sentí que ya no me cabían más gritos en el cuerpo y así comencé los preparativos para el retorno. Otros motivos que se sumaron a esta renuncia es que no me adapté a la universidad, extrañaba el rigor de Colombia y la explosión de creatividad, sentía que me costaba mucho ajustar mi trabajo y reducirme a un formato académico que no podría aplicar en Colombia en mi vida profesional y creativa después del doctorado.
En octubre de 2019 regresé a Colombia del todo sin doctorado y con deudas, con mi salud mental deteriorada y síntomas de ansiedad y depresión, estado que se vio agravado en los años siguientes por el confinamiento de la pandemia. A mi llegada a Colombia sentía mucha presión y dolor físico en el pecho permanentemente, en aquellos meses estuve desempleada y no tuve como financiar la terapia. A esto se le sumó la falta de acompañamiento de mi entorno  cercano que minimizaron mi situación porque todo lo malo ya había pasado y tenía comida en la barriga y un techo sobre mi cabeza, lo cual es una dicha en latam pero desconoce el dolor de las heridas que no son físicas. 
Pocos años después en el 2022 aún seguía lidiando con las consecuencias de esta ruptura mental aunque para este punto ya había tenido varios meses de acompañamiento terapéutico que me sirvieron para priorizar mis necesidades. En ese año compartí casa con una nueva compañera que resultó ser hostil. Tanto así que  me forzó a irme a vivir sola, cosa que nunca antes había hecho por los elevados costos. 

Comparto algunos apartes de mis diarios  que acompañaron el proceso de intervención de esta pieza que inicio en julio de 2022 y finalizó el 18 de diciembre del mismo año.

En la semana del 21 de octubre de 2019 ya había hecho una aparición temprana la jaguara triste mis cuadernos:

Sábado 18 de junio de 2022
Quizás es hora de hablar más de mí misma y de mi yo actual: la que está llena de imágenes mágicas y trascendentales pero no las saca de sí mismo.

 Miércoles 20 de julio de 2022

Ayer compré nuevamente retazos de paño lency y he ensoñado una jaguara púrpura de manchas fucsia fluorescente que llora lágrimas de colores mientras que una libélula se posa en su nariz, ella está sobre un fondo azul turquesa. Tiene 23 estrellas sobre su cabeza: una por cada mes que pasé en Francia, hay tulipanes y flores de loto como símbolo de que prefiero quedarme con lo lindo que viví allí pero la jaguara llora porque fue muy difícil.

(…)"No regreso del todo de esta muerte existencial, no estoy  presente para mí misma, estoy en otra parte, puede que llorando o lamentándome por mis sueños rotos"(…).

Domingo 28 de agosto de 2022
Mi corazón galopa en mi pecho con mucha facilidad, no es nada bonito es ansiedad
(…)Fui al gimnasio y me di cuenta de repente que ya era libre y que podía dejar de sentirme perseguida, observada, criticada como con mi última compañera de casa. Fue con algo muy mundano, estaba por salir a conseguir almuerzo cuando me percaté que podía volver a mi casa a comerme tranquilamente un arroz con huevo.(…)


En este proceso conté con la retroalimentación creativa de @andresalma4 y lo que comenzó siendo un pequeño parche fue liberado en una composición muy amplia por entre esta prenda de vestir, la chaqueta fue una donación de mi última compañera de casa y yo la recibí para resignificar nuestro encuentro.


En este diseño yo fui esa jaguara porque mi estado de conciencia excepcional me hizo sentirme cercana a los animales en estado feral, como cuando por supervivencia los perritos sostienen este estado para protegerse en situaciones límite. Mientras que en la ciencia ficción el personaje  Sirius Black de Harry Potter,  animago,  se refugió en su forma canina para resistir la crueldad de la prisión de Azkaban donde estaba injustamente recluido. 
Continuo viviendo sola con nevera, cama y lavadora propias. Con los años mi habitación propia mejoró mucho, a la par de mi salud mental, en mis peores momentos coser a mano, bordar, concebir, diseñar, dibujar, cortar los fieltros aliviaba mi mal estar síquico, como si me suturara las heridas invisibles a medida que hacía las costuras en la tela, de esta exploración surgieron cuatro chaquetas, esta fue la primera y tiene su propia galería en @nathalia_velandia.





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